Antes de la pandemia por el COVID-19 apoyar la salud mental de los trabajadores ya se estaba convirtiendo en una prioridad para muchas empresas, ya que sus efectos tienen un beneficio muy profundo tanto en el rendimiento de los empleados como en el de la organización. 

El miedo a contagiarse de una enfermedad de la que sabíamos poco, la pérdida de seres queridos, el incremento de la carga de trabajo, la dificultad para desconectarse de los requisitos de la oficina fuera del horario de trabajo, los cuidados de familiares y de los hijos que, además, no asistían a la escuela, llevó a muchas personas al borde del abismo.